Mientras en el mundo exterior nos preparamos para la celebración, las reuniones sociales y familiares, las fiestas, las compras, las luces de navidad,etc.. la naturaleza nos susurra otra cosa: es tiempo de quietud.
En el mes de Diciembre llega el solsticio de invierno, el punto más oscuro y, paradójicamente, el que alberga la semilla de la luz. Es el momento de la energía Yin: introspectiva, femenina, fría y nutritiva.
Es una invitación a recogerte, a escucharte, a abrazar la pausa.
A recapitular…
A sentir lo que quieres que siga contigo… y lo que necesitas soltar…
Tu práctica de yoga ahora es un refugio. Deja a un lado los Vinyasas intensos. Busca posturas que te sostengan, que te permitan permanecer en la inmovilidad y escuchar la sutil voz de tu corazón.



